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 | La obesidad |
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En ella hay de todo
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La obesidad es la acumulación de grasa en las células de todo el cuerpo, que como consecuencia provoca una disminución de la actividad celular a nivel de todos los órganos. Esta es su definición funcional. Sus síntomas más comunes son hinchazón, mala circulación, brillo en la piel, cansancio, estreñimiento, etc.
Durante las dos guerras mundiales apareció el fantasma del hambre, y la gente, para compensar, empezó a sentir una necesidad más fuerte de comer. Así por un lado se libraba de esa angustia histórica de pasar hambre y por otro se enorgullecía de tener un cuerpo gordo que era sinónimo de abundancia, riqueza y salud. Fue así como se puso de moda comer y engordar, incluso haciendo para ello regímenes de calorías.
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Pero, pasadas unas décadas, la obesidad empezó a presentar problemas físicos y psíquicos. Se pasó del régimen de hidratos de carbono a otros de grasas, por ser un metabolismo cualitativamente mejor, pero no fue suficiente para evitar los problemas de la obesidad. Entonces se dio más importancia a un régimen de proteínas comiendo más carne, pero la gente seguía estando gorda. Llegó así la época de las vitaminas, para intentar activar un poco más el metabolismo. Por último, estamos en la época de los minerales, pero la gente no deja de engordar, y parece que ya hemos perdido la batalla contra la obesidad.
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A fin de buscar una salida y no perder la ilusión, están saliendo un gran número de tratamientos sin ningún rigor inventados por cualquier profesional, con lo que la gente se siente cada vez más engañada.
En efecto, la mayoría de mis pacientes lo son por problemas de obesidad, y vienen a mi consulta con un espectacular historial de regímenes desde hace diez o veinte años. Algunos me traían sus regímenes como quien maneja un diccionario de trescientas páginas; otros estaban en lista de espera para que les cortasen el estomago y perder así el apetito. En fin, cada vez se hacen más barbaridades.
Y yo me pregunto: ¿por qué no encontramos un tratamiento eficaz para una necesidad tan grande del hombre?
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La circulación lenta del sistema linfático
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La acupuntura nos dice que el bazo es el responsable de la circulación linfática, y que la debilidad de ese órgano ocasiona un estancamiento de dicha circulación, siendo ésta la principal causa de la obesidad. Además, como consecuencia de ésta ralentización resulta afectada también directamente la circulación sanguínea.
Por eso la acupuntura trata la obesidad tonificando el bazo; así la circulación linfática y sanguínea va mejorando poco a poco y la obesidad pierde su estancamiento material.
Además de tonificar el bazo, hay que hacer un tratamiento para los pulmones y los riñones, con el fin de eliminar los gases (CO2) y el agua resultante del metabolismo de la grasa. También hay que tratar la sed que provoca el aumento de concentración de la sangre, y naturalmente controlar el apetito para mantener el ánimo del paciente. Normalmente el obeso va perdiendo medio kilo por día durante los diez primeros; después la perdida es ya menor. Lo más importante del tratamiento con acupuntura es que controla el metabolismo de la grasa, mejorando la circulación linfática y sanguínea. El cuerpo recupera así la función normal de todas la células. Podríamos decir que el tratamiento de la obesidad consiste en una limpieza total; por eso se curan casi todos los síntomas que la acompañan.
Me gustaría poner a la obesidad el titulo de "gran almacén de enfermedades". Es una bomba de relojería que lleva uno consigo, peor que la bomba atómica.
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